¿Dónde termina el ensayo y comienza la obra?

Este es un blog corto. Mis textos siguen siendo tan impopulares como siempre y, al parecer, algunos de ellos causan daño a la “causa”. Aún sin saber a ciencia cierta en qué consiste dicha “causa” – creo que hay muchas causas que inter-seccionan en el espacio político cubano –, tengo sin embargo que reconocer que los últimos acontecimientos en Cuba han abierto ventanas oportunas que no podemos dejar que se cierren de un portazo. La conclusión no puede ser más clara. Un diálogo inclusivo es necesario, pero no solo entre los sectores de la sociedad civil y las instituciones gubernamentales, sino también entre los vivos y nuestros muertos.


Este texto es un pretexto. Ha sido fabricado con las ideas de otro cubano que ya no está. Con este pretexto me dirijo al gobierno de Cuba, quien encuentra en el discurso de Fidel Castro la fe y la legitimidad de un proceso revolucionario que dejó de revolucionar la sociedad cubana. Por lo tanto, me gustaría recordar en el día de hoy las palabras pronunciadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro en el discurso pronunciado el 8 de enero de 1959 en Ciudad Libertad. Quizás en el seno de esas palabras encuentren ustedes, los ministros herederos del Movimiento 26 de Julio, las razones de seguir revolucionando nuestra nación, y de respetar el carácter de la Revolución, la cual debe caracterizarse “por hacer cosas que no se han hecho nunca” (Fidel Castro, 1ro de enero de 1959, Santiago de Cuba).


Aquí les dejo las propias palabras del comandante:


“Hoy yo quiero advertir al pueblo, y a las madres cubanas, que haré cuanto esté a nuestro alcance para resolver todos los problemas sin derramar una gota de sangre. Yo quiero decirle a las madres cubanas que jamás, por culpa nuestra, volverá a dispararse un solo tiro; y yo quiero pedirle al pueblo, como le quiero pedir a la prensa, como le quiero pedir a todos los hombres sanos y responsables del país, que nos ayuden a resolver estos problemas con el apoyo de la opinión pública (…) Quiero decirle además al pueblo que puede tener la seguridad de que las leyes del país serán respetadas (…) Ahora estamos contentos porque hacía mucho tiempo que no éramos libres, pero dentro de una semana nos preocuparán otras cosas: si tenemos dinero para pagar el alquiler, si la luz eléctrica, si la comida (…) que esos son los problemas que de verdad tiene que resolver el Gobierno Revolucionario, el millón de problemas que tiene el pueblo de Cuba (…) El Presidente de la República (…) ha elegido una mayoría de ministros del Movimiento 26 de Julio (…) pero si no sirven, después vendrán los del 27, o los del 28. Ya sabemos que hay mucha gente capacitada en Cuba, pero todos no pueden ser ministros. ¿O es que acaso el “26 de Julio” no tiene derecho a hacer un ensayo de gobernar la República?”. (Fidel Castro, 8 de enero de 1959, Ciudad Libertad, La Habana)


Las palabras del comandante no pueden ser más claras. Y nos conviene, como cubanos, hacernos una pregunta importante:


¿Dónde termina el ensayo y comienza la obra?


Por: Rainer Ricardo

Foto: extraída de Wikipedia


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