El diálogo fantasma


El diálogo es la manifestación concreta “de un acontecimiento relacional que procura la comprensión de aquello sobre lo que se conversa y de aquel con quien se conversa”. Por lo tanto, todo proceso dialógico “precisa de ir más allá del natural egoísmo de los comunicantes, para entrar en la construcción de un terreno común, en que se respeten de alguna manera los intereses de ambos, de modo que debe existir una cierta benevolencia” entre los sujetos que dialogan.


Teniendo en cuenta la precitada definición, cabe preguntarse si estuvimos realmente en presencia de una voluntad de diálogo en Cuba. A mi entender, la respuesta es un rotundo NO.


“Diálogo sí, pero sin condiciones ni chantajes”. Así se expresó el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su cuenta de Twitter. Si el gobierno cubano tenía realmente la voluntad de diálogo con los representantes de los centenares de artistas que se reunieron el pasado 27 de noviembre frente al Ministerio de Cultura, ya no lo podremos saber, desgraciadamente. ¡Que pena! Me quedé con el gusto.


Ya no habrá diálogo. El gobierno condena el ultimátum enviado al MINCULT por el llamado grupo 27N (27 de noviembre) el pasado 3 de diciembre mediante correo electrónico y que expongo a continuación.


“1- Dado el acoso, hostigamiento y criminalización hacia los participantes en el 27N y el MSI pedimos garantías de seguridad y protección para todos los que vamos a la reunión y para los que quieran estar afuera.


2- Dado que la lista de representantes enviada al MINCULT contiene los nombres de personas elegidas democráticamente por los manifestantes del 27N, la participación de dichos representantes en la reunión no puede ser negociable.


3- Dado que vamos a tratar temas legales, nos acompañará el jurista Julio A. Fernández Estrada como asesor legal en esta reunión.


4- Dado que los temas en la agenda superan las facultades del Ministro de Cultura y dado que, en momentos anteriores de nuestra historia en los que ha habido crisis en el campo de la cultura, ha sido siempre la máxima autoridad del país quien se ha sentado a dialogar, pedimos al presidente Miguel Díaz-Canel su presencia en esta reunión, así como de un representante facultado del Ministerio del Interior y el Ministerio de Justicia.


5- Dado que los que están dentro de la reunión se deben y representan a cientos de personas que no estarán presentes; dado que en la experiencia anterior se violaron acuerdos, y que los medios oficiales sólo informaron de lo acontecido en la reunión a través del NTV en la versión del viceministro Fernando Rojas, sin posibilidad de réplica en ese medio, requerimos la presencia de prensa independiente para que grabe y cubra la reunión. Asimismo, pedimos que estén presentes los medios oficiales que requiera el MINCULT.


6- Pedimos que al final de la reunión se haga una declaración pública en conjunto (un representante del MINCULT y un representante del 27N) donde se expongan todos los acuerdos a los cuales se hayan llegado entre ambas partes.


7- No consideramos pertinente presentarnos a la reunión hasta que estas garantías hayan sido dadas públicamente.”


Cabe resaltar que las exigencias y los ultimátum no son realmente elementos dialógicos. Y aunque las razones que motivaron al 27N me son del todo desconocidas, puedo entrever una especie de quid pro quo frente a la violación de la “tregua” acordada en la reunión que se sostuvo en la sede del MINCULT por más de 4 horas.


Según la nota emitida por el Ministerio de Cultura, el gobierno de Cuba rechaza las condiciones exigidas por el grupo 27N (27 de noviembre) para que un “diálogo” sea posible, ya que en el primer encuentro oficial que se sostendría con el ministro de cultura, Alpidio Alonso Grau, y los 30 representantes del 27N solo “se conciliarían listas de temas y participantes”.


Entonces, ¿falta de cultura política o simple y llana provocación?


Algunos puntos de los ya mencionados merecen una atención particular, ya que dan lugar a dos interpretaciones de mi parte. Si se quería establecer un diálogo con el MINCULT en los términos pautados el 27 de noviembre, el punto 7 sobra en este documento. No se ponen condiciones a un gobierno que está más que acostumbrado a no ceder en negociaciones de peso real, sobre todo si sabe de antemano que esas condiciones no serán aceptadas en su totalidad. Si el objetivo era de provocar al gobierno de Cuba, la estrategia fue efectiva. Y si fuera el caso, afirmar entonces que el gobierno cerró el diálogo sería pura manipulación de la opinión pública, ya que la acción del 27N se realizó con ese objetivo en mente. No puedo sino estar en total desacuerdo con tales métodos. Tolero la falta de cultura política y el derecho a la incompetencia, pero la provocación y la manipulación no.


El punto 5 también está de más, ya que no se debió pedir la presencia de medios independientes u oficiales para tal encuentro. El objetivo de la reunión – que ya no tendrá lugar – era de fijar los parámetros preliminares del diálogo que se establecería entre las instituciones del Estado y los artistas cubanos. Las ambiciones de tal encuentro no tenían nada que ver con un cambio de régimen en Cuba, y quien haya pensado esto, pues se ha equivocado de historia. Los temas que se encuentran fuera de las competencias institucionales del Ministerio de Cultura pudieron ser tratados durante el primer encuentro oficial planificado para esta semana, ya que relevan de la competencia institucional de otros ministerios. No entender de estas cosas tiene que ver más con la falta de cultura política del pueblo cubano, sobre todo en términos de negociación.


Pero presiento que hay también mucho de provocación. Es sabido que algunos miembros del Movimiento San Isidro (MSI), como Omara Ruiz Urquiola, se han posicionado claramente en contra del diálogo, considerando de “traición” el encuentro que se sostuvo el pasado 27 de noviembre, en el cual se encontraban 5 miembros del MSI. En la directa que hiciese el 28 de noviembre pasado, Ruiz Urquiola afirma que el MSI ha sido traicionado desde adentro por figuras como Michel Matos y Katherine Bisquet. En tales declaraciones hay un llamado al sabotaje de toda posibilidad de diálogo con las instituciones gubernamentales. Cabe preguntarse, ¿habrá oídos que se hicieron receptivos a esas demandas? Si tal es el caso (provocación), otra vez nos tiramos en los pies para no andar el camino que todavía queda por construir y nos situamos en el lado incorrecto de la historia.


Si no había realmente voluntad de diálogo, nos jodimos a nosotros mismos, porque ahora no podremos saber si del otro lado existía realmente la buena voluntad que se necesita para entablar las conversaciones que tanta falta hacen en la Cuba de hoy. Ahora solo nos queda vivir de fantasmas, de lo que pudo haber sido y no fue.


Pero bueno, errare humanum est.


Por: Rainer Ricardo

Foto extraída de RunRun

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