“La Revolución no se puede equivocar”.

Por: Rainer Ricardo

Foto extraída de Diario de la marina


Con esas palabras terminaba la citación audiovisual que utilizó el noticiero nacional de la televisión cubana (NTV) del ex-ministro de Cultura, Abel Prieto. La frase es un poco más extensa y vale recordarla en su integralidad. Abel, que no es hermano de Caín, decía algo así como que “las instituciones se pueden equivocar”, pero… ¿La Revolución? “La Revolución no se puede equivocar” – afirmó el dignatario cubano en las imágenes que reflejaban fragmentos del encuentro que tuvo lugar con muchos de los jóvenes artistas cubanos que no participaron aquel 27 de noviembre del año pasado. ¡Qué fuerte!


Querida Revolución, Oráculo de todos los Cubanos, invoco tu nombre para que me ilumines el camino, porque hoy no te reconozco. Me han jurado que no te equivocas, o que no te puedes equivocar, y es por lo que te consulto a estas horas de la noche, esperando poder dormir al fin en paz con mi libertad de conciencia y de pensamiento.


Si eres “soberanía nacional”, como pretenden los sabios de generación en generación – quiero decir, si te identificas como disidente frente a todo aquello que huela a injerencia de un gobierno extranjero en tus asuntos internos, sobre todo si este último es imperialista –, pues no puedo sino empatizar y abrazar tu causa. La idea de una República libre, independiente y soberana es la aspiración de cada Cubano que conozco y he conocido a través de mi vida. Pero si realmente eres libre, independiente y soberana, ¿qué pasó entonces con el antiguo imperio informal soviético? ¡Y no me escondas la bola, que esto es serio entre tú y yo!


Revolución, yo sé que estás al corriente de los hechos. Tú sabes bien que los sabios te pensaron democrática, anticomunista y anti-dictatorial. Muchos de tus sabios y sacerdotes se declaraban “izquierdistas” y afirmaban con convicción que no eran “Comunistas”, ya que el contenido vertido en esa palabra se asociaba a la “traición”, a la venta de tu soberanía a una potencia extranjera injerencista como lo fue la Unión Soviética. Uno de tus discípulos sufrió 20 años de prisión por haberte ultrajado con una acusación semejante. Pero ¿te acuerdas de aquel momento en que se rompió el espejismo? Te declararon socialista en un abrir y cerrar de ojos, y para tus 15 años de vida comunista, se te otorgó una nueva identidad como regalo. Pero aquel discípulo traidor, aquel que dijo la verdad con tinta y honestidad, nunca recibió el perdón.


Temo decirte que los sabios cambiaron tu propósito original y que eso está muy jodido Revolución, porque creo que, de seguir permitiendo que se excluyan a aquellos que no piensan socialistamente, sí te equivocas. Te equivocas cuando permites que los individuos que forman el gobierno actual acusen a ciudadanos cubanos de querer polarizar la sociedad cubana y provocar un estallido social, cuando es el gobierno quien participa de esa polarización, con más recursos y a mayor escala, y acrecienta la posibilidad de que algo realmente estalle… quizás mi mente por querer comprenderte.


Te equivocas Revolución, y con gran desvergüenza, en señalar a tus ciudadanos de “mercenarios” por realizar actividades de carácter político, reciban, o no, financiamiento de agencias norteamericanas. Recuerdo que Fidel, el más sabio de los sabios, tomó las armas en una acción política para derrocar a un gobierno ilegítimo; recibió avionetas provenientes del exterior cargadas de armas cuando sobrevivía en la Sierra; y unos años más tarde, voló hacia las entrañas del monstruo, cuando aún decía que no era Comunista en su función de primer ministro, para pedir a los jefes de gobierno del imperialismo yanqui que le ofrecieran financiamiento gubernamental para el desarrollo económico y social de Cuba. Pero el sabio Fidel no era por aquel entonces un mercenario, sino el Mesías que salvaba a los Cubanos de la dictadura y a Cuba del yugo imperialista.


Te equivocas al dejar circular impunemente la idea de que todo Cubano que envíe dinero a aquellos que hacen actividades políticas en Cuba es también un mercenario, porque coño, no hay nada más político desde el punto de vista marxista que la economía, sobre todo si la posición que se ocupa en esta última tiende a condicionar nuestra conciencia de clase. Por lo tanto, ¿no te parece que financiar las actividades del gobierno con los dólares sustraídos de las remesas de los gusanos, de los contrarrevolucionarios y de los mercenarios, que es lo mismo, pero no se escribe igual, es algo realmente complicado de entender desde el punto de vista revolucionario? ¿Acaso el M-26-7 no vendía bonos de guerra para recaudar dinero en el seno de Estados Unidos? Entonces, ¿de qué estamos hablando?


Te equivocas también cuando permites que el exministro Abel Prieto admita públicamente que no te puedes equivocar Revolución. ¡Eso es demasiado peso sobre tus hombros! Y comprendo que no le puedas enredar la lengua en medio del discurso provocándole una dislexia repentina, ya que no eres inteligencia artificial ni tienes poderes mágico-religiosos. Al fin y al cabo, eres el producto de esos seres humanos de sabias pretensiones y reflejas sus límites e imperfecciones. Así que seamos honestos entre nosotros mismos: hoy día, y por causa de tanta propaganda, no eres un real carajo. Lo más que nos queda es una palabra en la que se ha vertido un significado sobre el cual los sabios revolucionarios reivindican el monopolio histórico-semántico-literal, incluso, a manotazos.


Si tanto te equivocas Revolución, no puedo considerarme a estas horas “heredero” de nada, ya que para ello tendría que poseer y ejercer el derecho de poder aceptar, transformar o rechazar, todo aquello que constituya el patrimonio mismo de mi fortuna. Sin esos derechos, permanezco simple y llanamente desposeído. Desposeído de “sentido histórico” y de las capacidades y libertades de poder “cambiar todo aquello que debe ser cambiado”.

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