Los Estados Comunistas de América

Por: Rainer Ricardo

Foto: Extraída de Committee to Defend the President

Hay cosas absurdas que merecen un texto absurdo.


Desde hace algunos días circulan en las redes sociales rumores que advierten sobre la posibilidad de que, en los Estados Unidos de América, tras la victoria del partido Demócrata en las próximas elecciones presidenciales, se implante un sistema comunista a lo cubano… “botella de ron y tabaco habano”.


Sigámosles la rima a esos rumores e imaginemos por un segundo el escenario que se nos propone. Imagínese usted que en el país que más ha invertido históricamente en recursos financieros, militares y humanos en la lucha contra el comunismo a escala mundial, emerja, como consecuencia de la victoria del partido Demócrata, un sistema político cuyo modo de producción sea comunista. Es de esperar que la administración Biden adopte la siguiente agenda desde los inicios de su mandato presidencial.


Lo primero primerito será imprimir nuevos libros de historia que justifiquen este cambio político-ideológico, ya que todo lo que los Estados Unidos han hecho desde la Segunda Guerra Mundial hasta los años 1990 para contrarrestar la expansión del antiguo bloque socialista se puede tirar a la basura, mejor dicho, al reciclaje. Es muy probable que este trabajo se esté realizando actualmente en el más oscuro secreto de la izquierda americana. Y es normal que esto pase. Hay que adoctrinar a las nuevas generaciones en los nuevos ideales, ya que los Estados Comunistas de América continuarán desempeñando, sin duda alguna, su destino manifiesto.


Sobre el plan interno, es de esperar que Biden adopte reformas políticas, económicas y sociales sustanciosas. Es posible que se introduzca una ley de Reforma agraria en apenas unos meses y que al mismo tiempo se tienda hacia la nacionalización de las principales industrias del país. ¡Bye bye Google, Ford y compañía! – gritará Biden lleno de resentimiento en plena televisión nacional con 2 o 3 palomas blancas posadas en su hombro. Y justo después de esa frase lapidaria, la nueva administración comunista afirmará ante la nación y ante el mundo que no necesita de los PDG ni de los accionarios capitalistas para construir los Estados Comunistas de América. Y en un chasquido de dedos, se abrirán los puertos y los aeropuertos para todos aquellos que quieran marcharse. ¡No los necesitamos! – gritará la izquierda reunida en Washington en los mítines de repudio que se organizarán mensualmente en las principales ciudades del gigante norteamericano, ahora organizadas por los nuevos Comités de defensa de la sociedad comunista americana. Salud y educación gratuita, así como productos subvencionados, formarán también parte del menú político de la nueva nación.


Sobre el plan externo, la nueva administración se lanzará en la restructuración de su sistema de alianzas internacionales. Un pasaje obligatorio por La Habana se impone en la agenda del presidente, ya que Cuba es y será el ejemplo que inspira el cambio de sistema en el país vecino. Y es de esperar que Jo Biden, frente a la muchedumbre reunida en la histórica Plaza de la Revolución y en su papel de presidente de los nuevos Estados Comunistas de América, pida disculpas al pueblo de Cuba por tantos años de agresión imperialista y ponga fin al Embargo impuesto hace más de 60 años de un golpe en el micrófono. Luego de la ceremonia oficial, “fiesta y pachanga” en la Habana en compañía de Díaz-Canel, de Raúl Castro y de todo el sequito de revolucionarios de las FAR, de la UJC, del PCC y de las organizaciones de masa. Después de la borrachera colectiva, el Granma publicará la noticia de que Biden aterrizará su avión presidencial en Venezuela, en Corea del Norte y en China. Con todos ellos, los nuevos Estados Comunistas de América formarán una alianza internacional que restablecerá los vínculos diplomáticos, los tratados comerciales y las alianzas militares de seguridad colectiva entre Estados que han sido enemigos por tantos años.


Esta gira internacional culminará en la Asamblea General de las Naciones Unidas, dónde Biden denunciará públicamente la política de rapiña promovida por el imperio americano y apoyará la implementación de un sistema de compensación financiera a todos aquellos países comunistas que hayan sido objeto de sanciones económicas por los antiguos Estados Unidos de América. A los países de la OTAN, Biden exigirá un cambio de régimen como condición sine qua non a toda ayuda militar y económica presente y futura. Y así, sin más ni menos, a la guerra contra el terrorismo internacional se sumará la guerra contra el capitalismo de países como Suecia, Dinamarca, Inglaterra, Francia, Portugal, España y Canadá, que, de no efectuar inmediatamente los cambios de régimen exigidos por Washington, se verán excluidos del nuevo bloque y serán objetos de sanciones financieras, económicas y diplomáticas. No se puede descartar tampoco la posibilidad de una intervención militar en la vieja Europa como estrategia para impulsar el comunismo en la Unión Europea. ¿Nuevos desembarcos? Es probable.


De ganar los Demócratas en noviembre, el mundo que hoy conocemos desaparecerá de la faz de la tierra en pocos años. Y como a los seres humanos nos encanta la estabilidad y aborrecemos los cambios radicales, por supuesto que la mejor opción es de votar por el Partido Republicano, quiero decir por Trump. Pero, pensándolo bien, creo que, desde un punto de vista racional y oportunista, es mejor votar por Biden. ¿Se imagina usted el grado de influencia que tendremos los Cubanos en los Estados Comunistas de América? Será muy fácil ascender en las filas del nuevo Partido Comunista Demócrata y ocupar cargos importantes en el buró político de la nueva nación.


Así que no todo son malas noticias para los Cubanos tanto dentro como fuera de Cuba. Con una administración Biden bajo la influencia directa de un “Lobby” Cubano en la Casa Blanca, Cuba podrá al fin adquirir el estatus de potencia mundial y ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto en el 2023. Gozando de tal prestigio internacional, es muy probable que Cuba termine anexando a los Estados Comunistas de América en pleno siglo 21.


Y esta historia señores, la de los Estados Comunistas de América, hay que visualizarla en primera fila, en pantalla grande y con pinzas en los ojos. No sé usted, pero no quisiera perderme ni un solo fotograma.

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